Podemos es el único grupo de la oposición en el Ayuntamiento de Zaragoza que ha votado a favor de construir el nuevo estadio de fútbol en la ubicación de Romareda al llegar a un acuerdo con el Gobierno tras aceptar varias de nuestras propuestas.

Desde que surgió este debate hemos defendido que Zaragoza necesita un nuevo estadio, que debe de ser un equipamiento de ciudad y que tiene que atender más necesidades que las del fútbol profesional. La inversión más alta desde el tranvía que va a acometer la ciudad ha de llegar a más aficionados, más deportistas, más clubs y más disciplinas, justo en un momento en el que el deporte zaragozano pasa por sus peores años con infinidad de instalaciones pendientes y con menos equipos en la élite que nunca, de lo que también somos responsables las instituciones.

Para el deporte, además del nuevo estadio, Zaragoza necesita de un campo de unos 6.000 asientos porque no tenerlo viene lastrando el crecimiento del CD Ebro y del Zaragoza Femenino; una actualización profunda del estadio de atletismo y un circuito de cross; un pabellón de gimnasia rítmica, practicada por más de 4.000 niñas, con la altura reglamentaria; piscina olímpica y rocódromo homologado; una nueva Casa de las Federaciones; una residencia para deportistas que permita atraer campeonatos nacionales de categorías base y dotarnos de espacios punteros para I+D+I en el deporte, uno de los sectores económicos con más impacto en el mundo. También se precisa una reforma del velódromo y de la pista de BMX, un Centro Deportivo en los Barrios del Sur y ampliar el número de pabellones y pistas cubiertas, al borde de su capacidad de uso, empezando por el Barrio Jesús y Miralbueno. También, Casademont Zaragoza demanda una instalación para sus entrenamientos y categorías base.

Para responder a muchas de estas necesidades propusimos crear la Ciudad del Deporte en el Parking Norte porque, más allá de la ubicación, era la mejor manera de insertar el nuevo estadio en un proyecto de ciudad más ambicioso e integrador siguiendo el modelo urbanístico de campus deportivo y generando sinergias con los campos de la Federación, el estadio de atletismo y el Campus Río Ebro. Para Podemos siempre fue más importante el qué y el cómo, que el dónde.

Sin embargo, y dado que la candidatura para el Mundial 2030 exige más equipamientos de los que carece Zaragoza, se abre la oportunidad de aprovechar su construcción para impulsar esta Ciudad del Deporte aún manteniendo La Romareda en su actual ubicación. Ubicación sobre la que seguimos dudando que cumpla los mínimos para acoger un Mundial ya que el informe de la consultora IDOM no prevé requisitos obligatorios como el centro de medios o el complejo de retransmisión de TV, no contempla espacio para los vehículos de policía, bomberos y ambulancias, y no aparecen las zonas de paso para los autobuses de los equipos que han de aparcar dentro del campo al cerrarse las calles adyacentes por los anillos de seguridad. Sin jugadores, televisión o seguridad será difícil ser sede del Mundial por lo que urge un informe municipal mucho más riguroso que Podemos también pidió y que rechazó el Gobierno de Azcón.

Aún con estas dudas y en aras del consenso, votamos sí a la propuesta del estadio en Romareda una vez acordada la inclusión de la Ciudad del Deporte, en lo que será la mayor actuación en favor del deporte base, el deporte femenino y el deporte no mayoritario en esta ciudad. Si a la vez, Zaragoza, el Real Zaragoza y la afición podemos disfrutar de una vez del nuevo campo, la ganancia es evidente.

El diálogo y los acuerdos entre partidos e instituciones serán esenciales para sacar adelante la nueva Romareda, la Ciudad del Deporte y la candidatura al Mundial. Además, hablamos de equipamientos y suelos propiedad tanto de Ayuntamiento como de DGA, recordando qué, cuando no ha habido colaboración, han fracasado hasta 3 veces proyectos de campo nuevo como también lo hizo el Centro Aragonés del Deporte. Con broncas y enfrentamientos, el fracaso es seguro.

Podemos seguirá implicado como hasta ahora con propuestas constructivas para lo mucho que queda por hacer, dispuestos al acuerdo y con el objetivo de que las inversiones necesarias para 2030 beneficien y lleguen a más y supongan una transformación de la ciudad, de la movilidad y permitan acometer los equipamientos deportivos y de barrio pendientes, como ya pasó en 2008, esta vez con el deporte como eje de ese cambio.

FuenteFernando Rivarés