El diputado número 68 de las Cortes de Aragón.

Por Alfonso Clavería. Diputado de Podemos en las Cortes de Aragón y Portavoz de Podemos en la Comisión Institucional.

Un mes largo ha trascurrido desde el Pleno inaugural de la IX Legislatura de las Cortes Aragonesas, sucedido del nombramiento del Sr.Lambán como Presidente del Gobierno de Aragón.

Y hace un mes que los 14 diputados del Grupo Parlamentario de Podemos entraron en el parlamento arropados por significados representantes de la sociedad civil, de las mareas, movimientos y colectivos plurales, de todos aquellos a quien nos hemos propuesto dar voz en las Cortes. Lo que en nuestro argot venimos llamando el diputado número 68 no sólo nos arropó cuando entramos en el hemiciclo con las demandas de igualdad, de más y mejores derechos sociales, sino que ha estado presente en este tiempo de ilusión y esperanza.

Fue el diputado 68 quien guió nuestra mano a la hora de suscribir el acuerdo (Decálogo) entre Podemos y PSOE que facilitó la investidura de Javier Lambán.

Unos meses antes de las sesiones de negociación – hechas con luz y taquígrafos– que culminaran en el Decálogo, estaban listos los rudimentos programáticos que lo inspiraron. Un amplio colectivo convocado por Podemos Aragón conformado por numerosos activistas, expertos en distintas áreas y multitud de personas del tejido asociativo aragonés había concentrado centenares de propuestas y objetivos anticorrupción, en pro de los derechos sociales y por la puesta en marcha de la economía de nuestra tierra. Este gigantesco esfuerzo común que fue el Programa Electoral de Podemos Aragón precedió e inspiró el Decálogo.

Con el diputado 68 formaremos el Observatorio Ciudadano de vigilancia y control del cumplimiento debido del Decálogo aprobado. Será con coste cero para los bolsillos de los aragoneses y aragonesas, que no se inquiete la bancada popular. El Observatorio para velar por los intereses de los desfavorecidos y los desheredados de Aragón no será uno más de aquellos dispendios, dádivas, privilegios y sinecuras a los que están acostumbrados los poderosos, los amos de Aragón, a quienes han servido todos estos años. Los altos cargos innecesarios, los presupuestos generosos para los de arriba y cicateros para los de abajo, los escandalosos privilegios del Consejo Consultivo no serán por una vez los invitados.

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